
El programa de Cuna Náhuat es una revitalización lingüística del Náhuat, lengua indígena que se encuentra en peligro de extinción: quedan solo 70 hablantes nativos, todos ancianos. El programa se basa en un modelo de inmersión lingüística dirigido a niños entre 3 y 5 años de edad, participando como "nanzin" (profesoras) las mujeres indígenas hablantes ha creado un hito en la recuperación lingüística. El empoderamiento de estas comunidades no solo es la recuperación del uso de su lengua ancestral, sino que también es su visibilidad y dignidad como mujeres indígenas, convirtiéndose en referentes para otras generaciones, contribuyendo no solo a la transmisión intergeneracional de la lengua, sino también al reconocimiento de la población indígena como sujeto de derechos. Actualmente están funcionando tres Cunas Náhuat en los municipios de Santo Domingo Guzmán, Santa Catalina Masahuat y Nahuizalko, del departamento de Sonsonate, y ya han pasado por ellas más de 1.000 niñas y niños.
Las y los cooperantes pueden ser con estudios en Educación infantil, Educación Primaria, Filología, Pedagogía, educación en idiomas o Trabajo Social.
Las y los cooperantes colaboraran directamente con las educadoras indígenas "nanzin" en procesos de formación continua, abordando temáticas como la evaluación educativa, gestión del aula, metodologías de enseñanza de segundas lenguas o resolución de conflictos, elaboración de materiales didácticos. Así mismo se espera su participación activa en las actividades extracurriculares de las tres cunas.
Como la mayoría de las "nanzin", las educadoras indígenas carecen de formación académica formal en pedagogía. La colaboración de las y los cooperantes constituye un valioso apoyo en el diseño, ejecución y evaluación de las estrategias educativas. A través del acompañamiento pedagógico, las y los cooperantes pueden aportar metodologías actualizadas, enfoques innovadores y herramientas didácticas que comprometan y potencien la labor de las maestras indígenas.
La experiencia de las cooperantes no solo se limita a una contribución técnica: su inmersión en las comunidades nahuaparlantes les permite desarrollar una comprensión profunda de los desafíos que enfrentan los pueblos indígenas en contextos de marginación histórica, y la vivencia favorece el desarrollo de una conciencia crítica, un compromiso ético y una sensibilidad intercultural que les acompañará en sus futuros desempeños profesionales y personales.