
La jornada “La Cantera de LABAJERA” (proyecto de AJE Navarra), celebrada el 28 de mayo de 2025 en Pamplona, se concibió como un espacio de inspiración, encuentro y acción colectiva en torno al emprendimiento juvenil navarro.
Esta iniciativa pretendía ofrecer un altavoz a experiencias reales de emprendimiento y reforzar el tejido emprendedor joven mediante el intercambio, el diálogo y la creación de vínculos.
La jornada se dividió en dos grandes momentos. En primer lugar, se celebró una tertulia inspiradora en el emblemático Salón Pinaquy del antiguo convento de Las Salesas con seis personas emprendedoras asociadas a LABAJERA. Los perfiles seleccionados representaban distintas etapas del proceso emprendedor: desde jóvenes que acababan de lanzar sus proyectos hasta otros ya consolidados. Compartieron con franqueza sus vivencias, desde los miedos iniciales hasta los aprendizajes clave, pasando por las dificultades, decisiones arriesgadas, apoyos recibidos o el valor de la perseverancia. Se habló con un tono muy cercano de aciertos y errores, de anécdotas, de hitos... Las historias reales que se contaron acercaron el mundo de la empresa al público joven. Simultáneamente, se puso en marcha una dinámica interactiva con el público. A través de un código QR, las personas asistentes podían acceder desde sus móviles a una aplicación donde respondían en tiempo real a preguntas relacionadas con los temas abordados por las personas ponentes. Esta dinámica, coordinada por una de las presentadoras, permitió recoger las percepciones, inquietudes y opiniones del público, haciendo que la experiencia fuese bidireccional y colectiva.
La segunda parte del evento, centrada en el networking se desarrolló en el patio de LABAJERA, donde las personas asistentes pudieron degustar el catering ofrecido por varias empresas jóvenes, algunas de ellas impulsadas por personas ponentes que habían compartido su historia minutos antes. De este modo, se cerró el círculo entre relato y experiencia: tras escuchar el recorrido emprendedor de cada proyecto, las personas asistentes pudieron también saborear sus resultados, generando una conexión más cercana, sensorial y emocional con las iniciativas presentadas. En conjunto, La Cantera de LABAJERA supuso un ejercicio práctico de comunidad emprendedora. No solo ofreció referentes cercanos y reales, sino que visibilizó el valor del apoyo mutuo, el aprendizaje compartido y la conexión humana como claves para un emprendimiento más sostenible, colaborativo y con impacto en Navarra.